24 may 2011

La distribución de películas del festival (Bafici II)


(Publicado en Haciendo Cine 114) En la ceremonia de premiación Sergio Wolf anunció una serie de logros de esta última edición del Bafici, una especie de consolidación, que solamente se veía manchada, por decirlo asi, por los problemas de distribución que tenían en la Argentina  las películas que cada año participan del festival. Lo había escuchado decir algo parecido durante la presentación de la mesa de Acid, unos días antes: películas notables de la selección no logran estrenarse en nuestro país, o lo hacen de una manera mas bien imperceptible.

La gestión de Wolf mostró, desde el inicio, preocupación por este tema. Y si bien durante estos últimos años se dieron algunas iniciativas para subsanar esto (un premio de distribución, funciones especiales para distribuidores), nunca se terminó de establecer una relación fluída entre el Festival y los jugadores de la distribución en la Argentina.

¿Por qué los distribuidores y exhibidores no toman las películas del festival? Algunas de estas películas van a estrenarse: las películas que ya se dieron en otros festivales y arrastran cierta legitimación (de premios, criticas) que facilitaron una venta previa al festival (en general películas extranjeras). La película ganadora de la Competencia Internacional también se estrenará, gracias al sponsoreo de Z Films. ¿Cuántas películas que “se presentan” en el Bafici logran estrenarse? Deben ser menos del 5% de la programación de cada año.  Esto, pienso, tiene que ver con una realidad: en nuestro país (y en general en el resto del mundo) hay muchas más películas que capacidad de proyectarlo en salas: la cantidad de público y de pantallas es cada vez menor, mientras la producción es cada vez más grande. Con tanta oferta, no es ilógico que un mercado como el nuestro deseche películas que suelen no ser muy convocantes. Este, el macro, es un aspecto difícil de resolver. Menos imposible de sortear parece otro obstáculo: la desconexión entre el Bafici y la industria.  Como decía más arriba, sería necesario estrechar los lazos entre el festival y  los distribuidores y exhibidores, por lo menos con aquellos que tengan cierta afinidad con el cine independiente. Y esto, me parece, excede el apoyo de un sponsoreo, o la invitación a una fiesta. Deberíamos trabajar juntos en estrategias y diferentes formas de colaboración que permitan que estas películas se vean en nuestro país, fuera del festival. No imagino una solución sin este acercamiento.

Mencionaba antes a Acid. Acid es una agrupación de cineastas franceses que, dados los inconvenientes para estrenar y difundir cine de autor en su país, decidieron organizarse para estrenar y comunicar, por su cuenta, material francés y extranjero en Paris y en los 1500 cineclubes de Francia. Uno no puede dejar de preguntarse por qué, si existe el deseo de estrenar (o exhibir, difundir, circular) películas de parte de sus realizadores, y dada la indiferencia de gran parte de la industria, nuestros cineastas no se juntan también para, al menos, pensar en una posible solución conjunta. Me parece indispensable incluir en el Debe lo poco que hacen la mayoría de los cineastas para mejorar las perspectivas de distribución de sus propias películas. Pienso en la posibilidad de agruparse, anticiparse lo más posible al momento de la circulación de su trabajo, y por qué no capacitarse y desterrar aquello de que la distribución es una ruleta o una ciencia oculta, de manera de depender lo menos posible de los distribuidores, y colaborar por su cuenta para que espacios como el festival no sean una isla.

15 may 2011

Festival de Montevideo (Diario de viaje I)

Pasó un tiempo desde el último posteo, y en parte tiene que ver con una serie de viajes cortos que (en mi defensa) tuvieron mucho que ver con el cine, y que voy a tratar de aprovechar para ponerme al día con el blog.

La primera de las tres partes de ese viaje tuvo como destino la querida Montevideo. La excusa fue, como el año pasado, el festival que organiza la Cinemateca Uruguaya, justo después del BAFICI. Y la primera de las cosas que pienso es que el Festival de Montevideo es un verdadero placer  también porque en Buenos Aires, paradójicamente, puedo ver muy pocas pelìculas, ocupado en general con reuniones o el trabajo de oficina.

El Festival de Monvevideo tiene casi 30 años, pero a pesar de esta impresionante trayectoria se sigue haciendo en base, mayormente, al increìble esfuerzo de la gente de la Cinemateca. Esto tiene un costado muy atractivo (la escala humana, perdida en parte por muchos otros festivales), y por otro lado algo deprimente: ¿cómo puede ser que no tenga un apoyo concreto y sustancial del Estado un evento cultural tan relevante y con tanta historia?. Pero la Cinemateca misma vive esa misma contradicción (como se puede ver claramente en la bellísima "La Vida Util").

Pero, a pesar de las diferencias, a Montevideo y Buenos Aires los une, entre otras cosas, la dependencia que tienen las ciudades de estos espacios para preservar la diversidad cinematográfica, necesidad que se manifiesta en ambos casos por una asistencia de público numerosa y entusiasta. Uno de esas cosas que ayudan a que uno recupere el optimismo en el futuro de este negocio.

19 abr 2011

A la mesa (Bafici I)

No sé si antes no había, o yo no me enteraba, la cuestión es que este año por primera vez me dí una vuelta por el Auditorio del Bafici, el espacio detrás de las cortinas, allá al fondo del Meeting Point, donde tenían lugar las Mesas de la oficina de la Industria. Supongo que lo que facilitó el descubrimiento fue la invitación a participar de una de esas mesas que recibí de la gente de APIMA. Esta mesa se trataba de "Los nuevos desafíos de la Era Digital", y apuntaba a descifrar los porqués y cómos y cuándos de los problemas que trae lo digital, especialmente en lo que refiere a la comercialización de películas (sobre su influencia en la producción paraciera no haber ya más debate). Como era de esperarse con un tema tan "novedoso" y su marco normal de desinformación (o, podríamos decir, de la información parcial que delimitan los intereses y experiencias particulares) no surgió de la mesa ninguna respuesta, y casi ninguna duda nueva.. Hubo acuerdo sí en que es forzoso adaptarse a esta realidad, aunque los métodos propuestos para esa adaptación fueron diversos (cine online o VOD, combatir a la piratería, generar un circuito de exhibición alternativo, etc...).

Yendo a esa mesa encontré un cartel con la programación de las mesas que quedaban, y me agendé algunas. Estuve como oyente en todas las que me parecían que tenían algo que ver con la distribución: la mesa de Acid, la de la red de distribución latinoamericana, la de OnVideo y una sobre el Proyecto de Ley para la Industria Audiovisual.

Brevemente, la mesa de Acid (una asociación de directores y productores franceses para la distribución y difusión de cine de autor), me dejó, como a mas de uno, con la duda de por qué no se puede hacer una cosa así en Argentina: un grupo de cineastas solidarios que se capaciten y se organicen para cubrir el hueco que deja la distribución de cine de autor (o independiente, o etc...) en nuestro país (un hueco enorme, dicho sea de paso). La mesa la moderaba el mismísimo Sergio Wolf, quien desde el principio de su gestión se mostró especialmente preocupado por los problemas de la distribución para el cine que trae el festival (una cuestión que merece un posteo aparte).

No pude estar, lamentablemente, más que un rato en la mesa que presentaba una red de distribución latinoamericana, y traté de comunicarme sin éxito con la pata argentina para informarme más sobre un proyecto que huele bien. La pregunta que me quedó en la cabeza (y que refuerza la imposibilidad de ponerme en contacto con la organización) es de qué manera esta red hacia el exterior, teje redes hacia el interior de cada país, algo necesario, me parece, para la salud de una empresa como esta. Será cuestión de esperar y ver qué sucede, si no logro enterarme de nada antes.

La mesa de OnVideo, de la que esperaba mucho, fue mas bien decepcionante. Una concurrencia magrísima, un cuarto cortinado, y un powerpoint muy rudimentario para apenas una presentación del proyecto con el que Telefonica planea meterse de cabeza en el negocio del audiovisual. Duró menos de una hora, y media hora antes la mitad de los 5 que habíamos ido ya nos preguntábamos por qué no estábamos viendo una película.


La mesa sobre el proyecto de ley de promoción de la industria audiovisual, dos horas mas tarde, tuvo en cambio mucho público (la presencia de representantes del Gobierno de la Ciudad + Luiz Puenzo habrán hecho lo suyo, imagino). Además de los mutuos halagos entre los funcionarios y Puenzo, y el desglose de una serie de programas con los que la Ciudad planea estimular al sector, se sucedieron un par de cruces medio surrealistas con gente del público que pedía plata, más plata, o confundía al Gobierno de la Ciudad con el INCAA.

Dentro de la frustración que produce intentar sin éxito participar de un festival que se desarrolla en la ciudad donde uno trabaja, haberme encontrado con este espacio de exposición, discusión (a veces) y pensamiento (cada tanto), fue un placer grande. Tanto, que terminé yendo casi a tantas mesas como funciones de películas. Para el año que viene ya estoy avisado.

6 abr 2011

El afiche robado

¿Puede ser un parámetro de que la producción de cine nacional es excesiva el hecho de que ya están hechos todos los afiches posibles y por lo tanto hay que empezar a repetir...?

(No está comprobado aún que se trate del mismo gato; de cualquier manera un importante estudio de abogados estaría asesorando a Carlos Sorín por esta posible violación de la propiedad intelectual que la película de Matías Piñeiro habría cometido con 3 años de antelación)

31 mar 2011

Otoño piola

Hace una semana exacta, un par de días después del final del verano, se estreno mundialmente Bummer Summer (Verano Bajón, en castellano), una película independiente americana. Y no se estrenó en la ciudad de origen (Nueva York). Su estreno mundial en salas fue en Buenos Aires, en el Cine Cosmos y con Zach Weintraub, su director, presentando la película. El público ese jueves tenía un promedio de 30 años, o menos. La gente conectó con la película, y se quedó hablando con Zach fuera de la sala. Parte de la asistencia, terminado el improvisado Q&A, se fue a comer a un peruano a tres cuadras.

(Toda la secuencia anterior, que suena surrealista, se dió por una cantidad de casualidades, pero especialmente por la buena voluntad de gente que quiere que este tipo de cine se vea más. O que al menos se vea. Personalmente siempre preferí evitar las proyecciones de una película en cuya distribución tuviera algo que ver (algo falla, la gente se para y se va, los chistes no dan gracia, se escucha un ronquido, una pareja de amigos sale hablando pestes de la peli, entre otras pesadillas) Esta vez, sin embargo, entré, y tengo que reconocer que fue una de esas noches que me recuerdan por qué me encanta este trabajo. La seguimos peleando)

17 mar 2011

Caída libre

Algunos fragmentos recogidos, un poco a la pasada, de la última edición de la revista PrensarioVideo, sobre la actualidad del mercado del DVD:

"Seguí completando tu colección de películas en DVD" (de un aviso de Plus Video)

"La federación de cines españoles, entre los reclamos que realiza al Estado (por la piratería) incluye la educación" (de la Editorial)

"Novedades para alquiler: Marzo 2011: 27; Marzo 2008: 50" (de la sección Indicadores)

"Tendencias del Mercado: Polarización del Mercado: ESTABLE; Alquileres por local: DISMINUYE; Cantidad de Editoras activas: DISMINUYE, REinversión de los Videoclubes: DISMINUYE; Nivel de promoción al público: ESTABLE; Rentabilidad del Negocio: DISMINUYE" (de la sección Indicadores)

"SBP edita en venta directa capítulos del Capulín Colorado" (de la sección Anticipos)

10 mar 2011

Perro cósmico

Tenía ganas de escribir algo acerca de la pasada Semana de la Crítica. Me parecía divertido esto de una Semana incompleta, y de una Crítica parcial, estaba bueno hablar de la selección y los premios, de la vuelta al Cine Cosmos, etc... Pero pienso que en realidad todo hubiera sido una excusa para llegar a un incidente puntual que se dió el jueves pasado, en la cabina de proyección del Cosmos, un rato antes que se proyectara la primera película:

Me tocó acompañar a Perrone en su visita a la cabina de la sala para probar la película que proyectaría (en carácter de ¡Estreno Mundial!) al día siguiente, durante la Semana. Yo ya había tenido el gusto de conocer a Barragán, el proyectorista del Cosmos, y no sabía que podía esperarse de un encuentro entre él y Perrone. No sabía, pero me lo imaginaba. Y suucedió, finalmente, lo imaginable.

Pero más allá de los encontronazos, las chicanas y el diálogo imposible, sucedió algo inesperado: Perrone, el último de los mohicanos, y Barragán, leyenda viviente del proyeccionismo, como sin darse cuenta terminaron uniendo fuerzas para tratar de entender de qué manera podían proyectar la película desde un disco rígido externo sobre la histórica pantalla. Cómo enchufar el USB sin que explote todo. Unidos tratando de reconocer el archivo correcto de una lista infinita proyectada en la pantalla de la Sala 1 del Cosmos.

Al final, el archivo no funcionó, y Perrone dejó dos DVD que se veían increíble, y partió acompañado por un (por otro) representante de Cultura de Ituzanigó. Yo, igual, me quedé pensando que hay algo en la siguiente combinación: Semana de la Crítica + Perrone + Estreno Mundial + Barragán + Disco Rígido, algo que merece ser pensado durante un rato porque (capaz) diga mucho acerca de la distribución de cine independiente. Y entonces me quedé pensando, tanto que, una semana después, de la Semana de la Crítica no me acuerdo de casi, casi nada, salvo de eso.